martedì 27 aprile 2010

Vattimo: "Si algo pasó en la historia de los últimos años, pasó en América Latina"

Ecco la bella pagina che mi ha dedicato l'Universidad Andina Simon Bolivar
http://www.uasb.edu.ec/spondylus_conten_site.php?cd=2766&cd_boletin=35&sec=ENT. Testo e video dell'intervista.

Vattimo: "Si algo pasó en la historia de los últimos años, pasó en América Latina"
El filosofo italiano Gianni Vattimo visitó el país para dictar una conferencia en la Universidad Andina Simón Bolívar bajo el título "América Latina como futuro de la nueva Europa". Vattimo es uno de los representantes más importantes del pensamiento posmoderno. Ha publicado una amplia variedad de libros entre los que sobresalen El pensamiento débil, La sociedad transparente, El fin de la modernidad. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna, Diálogo con Nietzsche (1961-2000), entre otros.

En esta entrevista exclusiva para Spondylus, el filósfo posmoderno nos plantea los elementos principales de su teoría y señala a América Latina como el escenario de la nueva historia.
Usted plantea en sus libros que la modernidad llegó a su fin y que ya no es posible de hablar de una historia unitaria. Sin embargo, la unidad está enfrentada a un mundo cada vez más homogéneo, en el que las consecuencias de la modernidad se han radicalizado. En este contexto, ¿es posible seguir hablando del fin de la modernidad?
Si es posible. Es verdad que la homogenización de todo es más visible, es decir que el mundo es más unitario. Pero contemporánea en la difusión de los medios de comunicación, que hacen esta unificación, se incluye también una multiplicación de voces, las culturas diferentes toman la palabra. Es una lógica intrínseca de los medios, los medios necesitan novedades y esto significa dar la palabra a las mujeres, a los feministas, a los homosexuales, a las culturas de minoría porque son las novedades que se pueden preguntar. Hay una dialéctica interna de los medios que, por un lado, unifican, difunden; por el otro lado, para su necesidad interior misma requieren dar la palabra a muchísima gente. Esto efectivamente significa el fin de una historia unitaria.
No olvidemos que esto no solo pasa con los medios de comunicación sino pasó con las luchas anticolonialistas, es decir que la modernidad se fundó sobre la idea que hay un curso de la historia encabezada por los europeos, por los occidentales. Eso significaba también el fin del colonialismo militar, económico, de todo.
En el siglo XX hay una multiplicación de revueltas anticoloniales que nos impiden a nosotros, los europeos, hablar de los africanos o de los latinoamericanos como pueblos subdesarrollados, primitivos, que todavía no hay llegado a nuestra par. Esto era el fin de la modernidad porque uno de los datos característicos de la modernidad era que el valor principal en ella era de ser moderno porque pensamos que la modernidad es la más avanzada punta del Progreso, con “P” mayúscula, unitaria, etc. Cuando no se puede más pensar en esta unidad de la historia humana se acabó la modernidad, esto es simplemente el asunto.
Ahora se desarrolla un mundo de múltiples culturas, incluso de múltiples visiones de la historia. Los islámicos cuentan los años a partir de Mohamed y no del nacimiento de Cristo. Obviamente el dominio occidental sobre todo el mundo hace que, incluso para los egipcios o para los musulmanes, reconozcan que hoy estamos en el 2010. Esto es un signo de dominación.
Hoy muchísimas culturas toman la palabra, se manifiestas e impiden hablar de una historia unitaria. ¿Esto es una ventaja o una desventaja? Es una desventaja para los europeos que se creían la humanidad pura y simple, y ahora no son más así. Pero la ventaja es que, incluso, los individuos en este caos son más libres en la medida en que eligen su propio estilo de vida, su propia interpretación del mundo, etc.

El olvido del ser, según Vattimo

El olvido del ser, según Vattimo
Seguidores del pensador italiano lo analizan en un libro, que elogia la idea de renovación filosófica pero desconfía de su visión sobre Sudamérica.
Por: Martín W. Prieto

(Revistaenie, Clarin)

En La gaya ciencia, Nietzsche proclamó que Dios había muerto. Así atacaba una forma de entender la presencia del hombre en este mundo, dogmática y organizada. Al final del aforismo fúnebre, viendo al hombre solo con su devenir, Nietzsche se preguntaba: "¿Quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará?" Casi medio siglo después, otro alemán, Martin Heidegger, fue más lejos y desafió más de 2000 años de metafísica acusándola de la confusión fundamental entre el ser y el ente.

La metafísica no es más que el olvido del ser, aquello mismo que hace que los entes sean.

Las sentencias lúgubres y resonantes de la muerte de Dios y el olvido del ser inauguran una nueva era en la historia del pensamiento filosófico occidental. La crisis de la metafisica y su afán de valores absolutos abrió un espacio nuevo que quiso ocupar el posmodernismo, corriente que rechaza la idea de una verdad objetiva y ve su posibilidad sólo en la situación y la intersubjetividad. De estas fuentes surge el pensiero debole, el pensamiento débil que pregona Gianni Vattimo.

La filosofía de Vattimo puede entenderse como la preocupación de reconstruir el quehacer filosófico luego de la devastación de Nietzsche y Heidegger. Asumiendo la nada, Vattimo propondrá entonces un nihilismo activo y optimista, en sintonía con el vaciamiento de ideologías, el ascenso de las democracias, el poder de los medios de comunicación, y otros signos de nuestro tiempo.

Ontología del declinar, diálogos con la hermenéutica nihilista de Gianni Vattimo (Biblos) es una compilación de ensayos de veintitrés filósofos de Latinoamérica, España e Italia, bajo la coordinación de Carlos Gutiérrez (UC de Madrid), Daniel Leiro (UBA) y Víctor Rivera (UNMSM de Lima).

El libro busca abrir el pensamiento de Vattimo, ya uno de los fundamentales del siglo XX, al análisis y la discusión desde diferentes perspectivas. Un abundante texto de Leiro presenta estos ensayos, que cubren las áreas del pensamiento amplio del filósofo: nihilismo, hermenéutica, emancipación, tecnología, religión, política, etcétera. También se exploran sus influencias en autores como los mencionados Heidegger y Nietzsche y sus diálogos con otros como Derrida, Rorty y Wittgenstein.

En este libro se aclara que el pensamiento débil no aboga, como puede parecer, por una actividad cerebral deficitaria, sino por una actitud constructiva y enérgica de depuración de la violencia que ejercen los dogmatismos, así como por una búsqueda de bases para sociedades con más Justicia y pluralidad. Una de las mayores preocupaciones de Vattimo es la de evitar que la era de las comunicaciones se concentre en formar sociedades tecnócratas y apáticas.

De otro modo, el desarrollo de las comunicaciones puede significar una nueva relación positiva del hombre con el ser y con la verdad, en la medida en que abre nuevos espacios para la intersubjetividad.

Los tiempos cambian, y los filósofos, como hijos de su tiempo, también deben adaptarse. Vattimo ya no admite el perfil del filósofo como un rey platónico, encerrado en su torre mental; ahora será uno más entre los hombres, participando de la discusión. En un ensayo de este libro, anuncia a los nuevos filósofos como "sacerdotes sin jerarquía, unos artistas de la calle": una figura que tiene menos que ver con la eternidad de las esencias que con los accidentes de la historia y la política.

La erradicación de la violencia del pensamiento promueve filosofías más transparentes, donde la verdad se acomoda al consenso de una mayoría y no a las visiones de un paladín. Así, como hombres libres y bajo el amparo hermenéutico podremos volver a pensar en una ontología (la ciencia de los entes), condición de posibilidad de la acción política. Sin adherir a la brusquedad y la arrogancia moral de las revoluciones, Vattimo apuesta a un progresivo cambio de mentalidad dentro del capitalismo, la mejor (o la única) forma de sanearlo y transformarlo. En una visita reciente a la Argentina dijo que "si hay una esperanza de futuro para Europa es Latinoamérica". Ponderó lo que llama "las democracias socialistas" de Chávez, Morales y Lula, percibiendo en ellas el resplandor de la apagada llama del socialismo europeo. Algunos autores en este libro ven con escepticismo la interpretación optimista de Vattimo sobre la dirección de tales democracias, así como la eficacia transformadora del pensamiento débil. Al mismo tiempo admiran su trabajo con la hermenéutica, su redefinición del compromiso político y su preocupación por la periferia filosófica, gestiones importantes para cualquier proyecto emancipatorio.

Por último, resultará algo paradójico el llamado de Vattimo de volver a las viejas éticas del cristianismo y el comunismo. Aunque, claro, siempre a una versión suavizada, sometida al filtro antimetafísico del debolismo. En su búsqueda de herramientas para la praxis, quizá Vattimo haya entrevisto que el camino más corto hacia la liberación, y aun el más difícil, está en los corazones. Por eso plantea un comunismo fraternal y un cristianismo ateo, caritativo. Profesando a Agustín, para Vattimo el amor está en el centro de todo y será una guía justa para la acción. Como dijo el santo: "Ama y haz lo que quieras".

http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/04/22/_-02185178.htm



La staffetta che unisce Somalia e Europa

La staffetta che unisce Somalia e Europa
Per l'Associazione Stella Bianca Laura Garavelli

Una speranza per la Somalia, organizzata dall'associazione Stella Bianca Laura Garavelli e partita venerdì 16 alle 5 da Alessandria, ha raggiunto questa mattina Strasburgo, attraverso un itinerario di 600 km. I 13 staffettisti, accompagnati dal sindaco, Piercarlo Fabbio, e dai deputati europei Gabriele Albertini, Francesco Enrico Speroni, Oreste Rossi e Gianni Vattimo, hanno consegnato la fiaccola nelle mani del vicepresidente del Parlamento Europeo Gianni Pittella. Varca così i confini nazionali il messaggio che l’associazione 'Stella Bianca Laura Garavelli' porta avanti da quando, tre anni fa, è nata recando, nel nome, il simbolo della Somalia e l'omaggio a una grande donna di Alessandria, insegnante, che ha dedicato la propria vita agli altri, soprattutto ai bambini somali. “Avere la Somalia nel cuore di una città – ha dichiarato il sindaco, Piercarlo Fabbio – è un fatto già particolare; aiutare la Somalia, con tutte le nostre forze, a superare la sua attuale crisi politica, sociale, civile è un fatto che ha dello straordinario per una città come Alessandria. Così, non solo è l’associazione 'Stella Bianca Laura Garavelli' che corre con il sorriso sulle labbra per centinaia di chilometri, ma è un’intera città a rivolgersi al Parlamento Europeo affinché, con una risoluzione, faccia sentire il peso della sua autorevolezza politica su chi deve intervenire in Somalia per riportare la pace e ristabilire nel Paese del Corno d’Africa condizioni di sviluppo e di crescita".
http://www.giornal.it/pagine/articolo/articolo.asp?id=29056, 21/4/2010

lunedì 19 aprile 2010

Gianni Vattimo: Del pensamiento débil al pensamiento de los débiles

Un bel video su me medesimo... con intervista. Risale al 2008, in occasione di un mio viaggio in Salvador. In spagnolo. Questa la presentazione su YouTube, e qui sotto il video.

En el año 2008, el filósofo italiano Gianni Vattimo visitó El Salvador. Vattimo es considerado uno de los principales autores del postmodernismo o del también llamado pensamiento débil. En el video se hace un breve recorrido por su biografía intelectual, sus intereses y reflexiones filosóficas

sabato 17 aprile 2010

Notizie al veleno. Recensione de "Verità avvelenata", di Franca D'Agostini

L'espresso, 16 aprile 2010
Notizie al veleno

Ci sono libri ai quali ci si appassiona simpatizzando con il loro ritmo narrativo e le loro tesi, e che poi svelano un loro veleno 'in cauda'. Di questo tipo è l'ultimo libro di Franca D'Agostini, una delle filosofe italiane che più ammiriamo, docente di Filosofia della scienza al politecnico di Torino e autrice di studi fondamentali sul pensiero contemporaneo, attenti soprattutto ai rapporti fra la tradizione filosofica anglosassone e quella 'continentale'. Anche il libro sulla 'Verità avvelenata' ha da fare con gli studi dell'autrice su queste due tradizioni, con una marcata preferenza per uno stile argomentativo anglosassone. Per qualcuno questo non è un complimento, senza necessariamente che ciò significhi stare dalla parte di chi 'avvelena i pozzi', e cioè getta sulla stessa nozione di verità un sospetto che impedisce ogni ricorso all'argomentazione razionale nel campo così decisivo per tutti noi che è la politica.
L'accurata analisi, che l'autrice conduce, dei molteplici argomenti ingannevoli a cui siamo esposti è anche una succosa fenomenologia della nostra sfera pubblica. E la grande attrattiva del lavoro consiste proprio nel presentare vivacemente questo panorama di esempi ordinandoli nel quadro della teoria dell'argomentazione.
Il lettore più sensibile alla 'scuola del sospetto' preferita da molte scuole filosofiche 'continentali' non può fare a meno di domandarsi se la decostruzione delle fallacie con cui da tante parti si cerca di ingannarci sia un via efficace per liberarci dai veleni del'errore accedendo al terreno della 'verità'. Possiamo augurarcelo, ma non ci pare di avere troppi argomenti per crederlo.
Gianni Vattimo

Verità avvelenata. Buoni e cattivi nel dibattito pubblico
Franca D'Agostini
15,00 euro
2010 Bollati Boringhieri
Collana: Temi

mercoledì 14 aprile 2010

L’omofobia del cardinale Bertone

L’omofobia del cardinale Bertone
Il manifesto, 14 aprile 2010

Ma allora dovremmo non chiamare pedofilo un qualunque maschio dedito a stuprare ragazzine minorenni, dato che la pedofilia è legata a quell'altra "perversione" che è l'omosessualità? Il card. Bertone, che afferma questa ennesima castroneria, lo fa evidentemente in nome di quella "antropologia biblica" a cui spesso alludono i gerarchi cattolici, non sospettando nemmeno lontanamente che essa ha più o meno l'attendibilità della cosmologia contenuta nello stesso testo sacro e abbandonata anche dai più reazionari astronomi pontifici. Del resto l'antropologia biblica non fornisce molti lumi su che cosa si debba definire in assoluto pedofilia: al catechismo ci hanno insegnato che la vergine Maria andò sposa a Giuseppe intorno ai tredici anni, era quello l'uso della società e dell'epoca, e le sue coetanee che si sposavano a quell'età non erano tutte benedette dallo Spirito Santo, concepivano e partorivano in modi meno soprannaturali. Forse non solo come "padre putativo", ma soprattutto perché non era omosessuale, anche oggi San Giuseppe sfuggirebbe all'accusa di essere pedofilo, vescovi e papi non lo denuncerebbero alle autorità civili, come del resto hanno continuato a fare per tanti anni conformemente ad autorevoli indicazioni del Santo Uffizio, anche ratzingeriano. Che anche l'età in cui si è ritenuti capaci di liberi rapporti sessuali sia un affare di cultura più che di natura non scandalizza nessuno, tranne coloro che continuano a credere che ci sia una "legge naturale" di cui sarebbero detentori il papa e i vescovi e che li autorizzerebbe a decidere in nome di Dio sull'aborto, la fecondazione assistita, l'eutanasia, il divorzio e magari su tutto ciò che le costituzioni moderne affidano alle leggi democraticamente scelte dai cittadini.

Noi possiamo condannare la pedofilia perché viola una legge dello stato, se uno non riesce a resistere a pulsioni pedofile deve cercare di controllarsi, anche con l'aiuto della medicina, più o meno come chi sia compulsivamente esibizionista, o sadico, cleptomane ecc. Non sappiamo se in queste tendenze ci sia qualcosa di "naturalmente" deprecabile, salvo quando, come nel caso della pedofilia, implichino violenza sugli altri; e i bambini, come non fanno contratti e non votano, così non sono considerati capaci di scegliere liberamente se, come e con chi fare sesso. Chi li costringe a farlo fa loro violenza, anche se possiamo capire che non si senta un mostro il vecchio curato o il vecchio maestro che accarezza una giovane parrocchiana o un giovinetto suo discepolo. Se l'una o l'altro non hanno ancora l'età può anche non essere peccato, ma è un reato, e come tale va perseguito (con tutte le eventuali attenuanti del caso: professor Socrate, quanti anni ha il suo Alcibiade?).

Dunque, a parte le dubbie omofobe del card. Bertone e di tanti suoi confratelli (evidentemente l'omosessualità resta il vero nemico, perché è una cosa seria, ormai nessuno la considera una "malattia"; e anche perché se la trovano continuamente per casa), potremmo persino dar ragione a vescovi e papi quando cercano di risolvere la cosa "in famiglia", proprio come accade quando un genitore scopre che il figlio, o la figlia, è stato molestato dallo zio, spesso senza riportarne quei terribili traumi denunciati dagli avvocati americani per ottenere i risarcimenti che hanno mandato in rovina tante diocesi. E, diciamolo a rischio di essere fraintesi o anche maledetti, quanta della violenza connessa alla pedofilia dipende dallo stigma sociale che l'ha da ultimo sempre più duramente colpita? Il pedofilo che abusa del bambino nel bosco forse non lo ucciderebbe se non temesse di essere denunciato alla nonna e poi proposto da Calderoli per la castrazione chimica. Creare mostri non è mai servito a nulla. Sto chiedendo di premiarlo, invece? Certo che no. Solo, enunciando pensieri che vengono in mente anche a chi, senza essere pedofilo (con tutto il rispetto per il loro problema) è sanamente omosessuale; pensieri su cui tanti, preti, vescovi e no, forse farebbero bene a riflettere.

Gianni Vattimo